Pandemia no frenó a la contaminación de ríos en Tlaxcala

Rogelio Sánchez

Desde el inicio de la pandemia por COVID-19 en el mundo, circularon imágenes de lagos y ríos con menos contaminación e incluso con presencia inusual de fauna marina sorprendiendo a la comunidad científica sobre el impacto de la presencia del ser humano en la naturaleza, sin embargo, en Tlaxcala, los ríos teñidos de rojo por presencia de contaminantes y colorantes tóxicos siguen fluyendo.

Y es que en San Pablo del Monte, ciudadanos detectaron en un canal de desagüe olor fétido e intensa coloración del agua por lo que hicieron un llamado a la autoridad municipal para la instalación de biodigestores o de una planta de tratamiento de aguas negras por el peligro que representa para la población la emisión de elementos tóxicos al medio ambiente.

Esto se une a una serie de demandas de la población en la zona sur de Tlaxcala, donde la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), indicó en 2017 que en poblados de Tepetitla, Ixtacuixtla, Nativitas, Santa Apolonia Teacalco, Santa Isabel Tetlatlahuca, Zacatelco, Axocomanitla y San Juan Huactzingo se habían presentado casos de insuficiencia renal, leucemia, entre otras enfermedades.

A su vez, hicieron un llamado a las autoridades federales y estatales para frenar y regular las actividades de las industrias que se han encargado de vertir desechos industriales, muchos de los cuales desembocan en la cuenca del río Zahuapan-Atoyac.

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